17 de septiembre de 2010

Y llegará



En los peores momentos me daba abrazos para recuperarme y que lo soltará todo, se reía si tenía que hacerlo sólo para verme sonreír, me contaba sus cosas, me confiaba todo. 
Siempre ha sido indescriptible, porque no se puede resumir a una persona que para mi es tanto, sabe que me quejo por una cantidad de cosas, pero lo que ella no sabe es que ella es más importante que esa cantidad de cosas, y que gracias a ella me olvido de ello, lo odia, pero a pesar de todo, me apoya. Sabe que no me gusta pedir ayuda, llorar, o no estar para los demás, sabe que cuando caigo es porque no puedo aguantar más tanto peso y que realmente necesito algo para levantarme, sabe que sólo tiene que escucharme, que no tiene que venderme falsas ilusiones, que sólo quiero que este ahí, que con eso es más que suficiente. No sabría vivir sin ella porque es una parte muy grande de mi vida, y lamento no haberla conocido antes y por ello nunca la dejaré sola, para que pueda vivir todo lo que nos queda. Aparentamos que nos dan igual muchas cosas, a veces somos como aquellas chicas de 14 años, pero si ella es feliz puede ser lo niña que quiera, que yo la dejo. Se que tarde o temprano tendré la facilidad de estar en media hora en su casa y podremos estar sencillamente tomando un café y confesando todo. 
Por días como los de hoy, los de mañana, o los de ayer, se que la quiero con locura y que es más que esa familia que nunca tuve. No la daré las gracias, porque se merece más que eso.
Todo llega señorita Silvia. 

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