Exceptuando enfermedades (gripe, puedes morirte sin mi) y trabajos, el año no ha empezado nada mal, las celebraciones siempre suelen ser un cúmulo de sentimientos explotados en cada segundo y el viernes no fue para menos; podría definirse con muchas palabras pero me quedo con todos los sentimientos, las caras, los abrazos, las cenas, las risas, los vídeos, las fotos, los que estuvieron, los que faltaron, lo que quise que estuvieran y los que me faltaron.
Fue especial a la vez que raro, primera Nochevieja fuera de Extremadura, se echó mucho de menos todo aquello lo que no quita que me encantará lo que viví en Madrid y las que seguramente me queden por vivir. Para la próxima espero llevarme conmigo a casi todos los que pueda y eche en falta, sea donde sea.
Ya se ha ido, ya estamos en otro año, otra época, otros tiempos y como siempre, más cambios.
Mucha suerte :)
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