30 de noviembre de 2011

Dieciocho

Prometí no ilusionarme y fue completamente en vano. ¿A quién quiero engañar? Lo sabía hace tiempo pero aún así tuve que preguntarme el maldito ¿Por qué no? pues porque no, porque no y punto. 
Pasaría a otra cosa pero mi cabezonería y mi ansia luchadora me piden lo contrario, al menos, podrían darme un respiro. 

1 comentarios:

Melodi dijo...

Cuesta lograr un poco de paz cuando el enemigo eres tu mism@.
Quizá de ahí provenga la frase de los enemigos más cerca que los amigos.

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