Nos aferramos a cosas equivocadas, creemos que las personas son como las pintamos porque una vez pudimos verlas tal y como eran, eso sí, por tiempo limitado. Nos quedamos con esa idea durante días, semanas, meses e incluso años, creemos más en las personas que ellas mismas, todo eso genera un bucle del que es difícil salir porque salir conlleva rendirse en cierta manera, y no somos de rendirnos, nunca fue con nosotros.
Nos metemos en esa burbuja de cuento de hadas donde mantenemos firmemente la esperanza sobre algo que cuanto más tiempo pasa más parte del pasado forma y menos del futuro, futuro del que hace mucho dejó de formar parte.
Tenemos miedo, miedo irracional, como todo esto, como hablar en plural cuando debo hablar en singular porque sólo quedan extraños, y yo intentando mirar a otro lado.
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