9 de agosto de 2012

Descarrilar

¿Hemos avanzado? A veces miro atrás y veo que estoy en el mismo lugar que hace mucho tiempo, otras me miro al espejo y sigo sin reconocerme y las demás prefiero ignorarlo todo. 
Quizás el ansia porque llegue ese día es el que lo está haciendo casi inalcanzable. 
Levantarte una mañana, mirarte, reconocerte, sentirte completamente tú, dejar de conformarte con pequeñas cosas que se van haciendo grandes para ser tú cada día sin importar nada de lo que pase, sin dejar que ni la más mínima cosa te dañe y pueda llegar a destrozarte, darte cuenta de que ya nada más está fallando, volver a sentirlo todo en su lugar, y zarpar viento en popa a toda vela. 
Hay días en los que el plan A es la mejor opción, huir y no saber nada más, olvidarlo todo y aquí no ha pasado nada, días en los que es mejor dejarse llevar por el miedo que jugar con él, momentos en los que dejo de ser yo para convertirme en algo que nunca quise ser. 
Algo pasa mientras el tiempo juega en mi contra y no puedo hacer nada más que esperar. 

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