Darse cuenta de quién he sido, quién era y quién quiero ser, y dejar atrás todos estos años de conflictos, de comportamientos inapropiados de los que no me siento orgullosa, dejar de lado esa parte y volver a ser esa chica.
Ha aprendido muchísimo durante todo este tiempo en el que ha estado más escondida, sí, estaba muy cansada de estar tocada y hundida pero sacar lo peor no arreglaba nada, sólo lo empeoraba.
He tardado en comprenderlo más de lo que debería, no quería enfrentarme por temor al dolor cuando ha sido lo mejor que he podido hacer en muchísimo tiempo, enfrentarme a todo y verlo como es.
No es un fracaso haber permitido que saliera quién no debía salir, es un triunfo que durante todo este tiempo haya crecido y se haya hecho fuerte quién debía hacerse.
El otro día me recordaron lo débil que fuiste, si lo hubieras escuchado hubieras arremetido contra ello y después afirmado. Es en lo único que no quiero convertirme, en lo único que no me siento orgullosa de ti; sé que tú tampoco, por ello, cada vez que yo soy tan débil me odio.
No quiero cometer esos errores, no me dejaré hundir hasta el infinito porque has hecho que sea más fuerte que tú, porque sería traicionarme, traicionarte, porque tú no me educaste así, me educaste de la mejor manera que existe aunque aún quede medio mundo que pueda criticarte. Ellos no ven la realidad, o no quieren verla, que miren, que miren y se den cuenta, de todo lo grande que fuiste y de todo lo grande que he sido, soy y seré.
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