Siempre intenté controlarlo todo por miedo al dolor, a la decepción y a no tener donde caer.
Desde que te fuiste veo que si caigo me estampo, desde entonces veo un gran vacío que nadie ha llenado porque yo no he querido.
Tengo miedo a las alturas y me he pasado años huyendo por no saltar y cuando llega el momento de hacerlo, ahí estoy yo, temiendo por todo.
No es fácil, duele a horrores, y aunque sepas que cierta gente no te fallará, te cuesta tirarte y decir ya está, se acabó, me lanzo y no tengo que hacer nada más.
Acostumbrada a no pedir ayuda, a no dejarse caer, a temer, a huir despavorida, es difícil superar cuando se trata de ti, es difícil dejar de ver a los demás como los veo, cuesta ver que puedes caer porque no te fallarán. Cuando te falla lo más grande que has tenido en tu vida, crees que no te queda nadie más. Pero todo este tiempo he ido ganando pequeños paracaídas y manguitos para salir del agua si me ahogo.
Acostumbrada a ayudar antes que a pedir ayuda, no será fácil, no cambiaré por completo, pero por fin, me dejaré llevar.
Quiero vivir y dejar todo a un lado para ser quién llevo siendo todo este tiempo, para ver la mujer en la que me he convertido dejando un pasado que ni me definió, ni me define.
Barca: llévame por donde quieras por mucho que duela.
1 comentarios:
Ay tu blog... ay nuestra maduración dolorosa, ay lo que vamos a crecer. Y lo bien que vamos a estar luego.
Aprenderás a verlo todo como debes y no como crees.
Yo estoy contigo, y estaré. Tenlo claro. Te quiero, mucho.
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