Míralos, ahí están casi todos dando gracias en días como hoy.
Y mírame a mí, tan acomodada en la cama sin querer salir, tan testaruda y sin fuerza por dentro que sólo es capaz de salir por un sitio, mientras Simba está siempre para mí.
¿A qué le voy a dar yo gracias? A ti te las doy siempre, y nunca dejaré de dártelas, a ti te echaré de menos siempre, y nunca dejaré de hacerlo.
Dolerás siempre, unos días más, otros menos, estarás siempre, son cosas que nadie va a cambiar, ni yo misma cambiaré.
Las cosas no se superan, sólo se aprende a vivir con ellas. Tranquila, jamás quise que nadie te superase, ni si quiera yo, por eso muchas veces me veo tan pequeña, aunque sepa que nunca lo he sido.
Otro día más, gracias, en parte y como siempre.
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