Para ello, yo soy de esas que se apartan antes de tiempo, o siempre tiene la maleta hecha, por si acaso. Durante tantos años dejaba que él dijera todo que me limité a crecer y a ver como me quedaba sin él en más de una ocasión.
La mayoría de los seres humanos, o al menos yo, deseamos y ansiamos poder controlar todo lo que siente, pero no podemos, a veces, con la más mímima cosa que le pase, le ha dado de todo. Vuelcos, volteretas, alegrías y lloros.
Sí, claro que sentir es precioso, y recordamos que estamos vivos, pero a veces, también sentir es lo mismo que nos mata tanto y dejamos de saber qué hacer. O que quizás hasta con las cosas bonitas, se encarga de dar tantos vuelcos que casi sale por la boca, y claro.
El ya se encarga como siempre de sentir todo por mucho que tú lo intentes evitar.
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