He mirado el calendario, me he vuelto consciente por un momento, y he muerto por unos cuantos segundos mientras seguía doliendo.
A veces le tenemos miedo a lo desconocido, yo no suelo de ser de esas, no le tengo miedo a casi nada (bueno, a las alturas, a las cucarachas y alguna que otra pérdida sí, pero ya sabes, lo típico) pero eso de irme sola a otro sitio empezando de cero, no le tengo miedo. Tengo miedo a no sé, irme, y que duela por dejar cachitos de mí aquí, entonces tienes que fiarte y saber que dichos cachitos quedaran en buenas manos y que los cuidarán, y hasta te reconstruirán cuando sientas en parte que no estás entera, pero nunca del todo. No sé si me explico.
Es la peor parte de la ida, que dejas a muchos aquí, y con ellos a tus sentimientos, no te los llevas no, sí pero no, se van contigo, pero lo único que ves es que cuanto más lejos estás tú, más mueren por haberlos dejado aquí, solos.
Espero que los leones, los recuerdos, y lo que sea, se encarguen de dejarlo todo en su lugar, y no desordenarlo mucho a mí vuelta, y lo dice la chica desordenada, sí, pero claro.
Volvemos a lo mismo, que duele, y no me gusta que duela. Y la hora se está acercando, maldita hora.
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